Cris

Finisher

Días como los de hoy, son los que hacen que correr merezca la pena.

Cómo sabéis era mi prueba para ver cómo iba de la cintilla… Además, la Media Maratón de Salamanca era muy especial. Era la primera vez que corría en tierras charra, las que me han visto crecer; y además arropada por mi familia.

Pero no ha sido fácil, en el kilómetro 11 mi rodilla me dio el aviso de que no me lo iba a poner tan fácil. Me tocó tirar de corazón. Me limité a andar durante el siguiente kilómetro y me obligué a intentar correr. Sé que quizás no sea lo más adecuado; lo reconozco, pero corría en casa… No podía fallar, fallarme. Necesitaba colgar esa medalla de mi cuello, tenía que ser mía.

Y lo conseguí, sin muchas más molestias, no sé cómo conseguí que mi cabeza no me dejara rendirme, os juro que esta carrera ha sido especial por que ha sido la primera en la que mi mente ha sido positiva. A pesar de la molestia en la rodilla que me ha limitado en cuanto a ritmo de carrera (gracias servicio de Cruz Roja del km16 por ese bote de Reflex), he disfrutado como nunca. Hasta se me ha hecho corto (que me compre quien me entienda).

Tengo la espinita de hacer mejor tiempo… Regreso a Madrid con 2h 04… Mi peor tiempo. Pero con esta hermosa medalla, con el abrazo, ánimos y aplausos de mi familia.

Salamanca, tierra mía; que maravillosa eres.

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