Cris

Vamos a correr nuestra primera maratón.

Está tarde hemos ido a recoger nuestros respectivos dorsales.

Todos los miedos e inseguridades anudados al estómago que sentía esta mañana se han disipado como por arte de magia al tener en mi mano ese bendito papel.

Al ver mi nombre en letras negras y sentir el tacto en mis manos todo se hizo más real, auténtico, certero. Irremediable.

Los sueños más grandes se construyen poco a poco, y aquí estamos nosotras, en el preludio de un sueño en el que llevamos trabajando duramente desde hace meses.

La feria del corredor es para nosotras más que una feria, no es un lugar donde hay unos stands y miras ofertas en nutrición y ropa deportiva (que también) si no que es un lugar de encuentro con amigos.

Abrazos, besos, risas, buenos deseos.

Me llevo la mochila para la maratón cargada de todo ese cariño que me hacéis llegar.

Esa mochila de la que tiraré cuando mis piernas, mi cabeza o ambas, fallen y correré con el corazón; un corazón enormemente agradecido por todo el amor que le dais a esta pequeña tortuguita.

He disfrutado cada minuto (y me he pasado la tarde, así que han sido muchos), cada risa y cada carcajada.

Hablar, hablar y hablar (lo hacemos hasta con los patos, bueno… Esa es Carol; ya os contaremos esa anécdota) y todas mis dudas se han disipado.

Correré esa maratón, terminaré esa maratón no sólo por mi como logró personal, si no por todos vosotros a los que llevaré en cada zancada.

Permitidme estar nerviosa.

Es mi primera maratón.

Permitidme estar un poco sensiblona y cursilera. Es mi primera maratón.

Nos vemos en meta.

Felices kilómetros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *